Óiganlo los pueblos y quede escrito: que Era los Tuertos bajó sobre Villa Luchi la espléndida con 1 jornaleros y 1 perros, y la cuenta hecha de antemano.
Pero la casa no estaba sola: por el camino había venido el socorro a plantarse en el portón del amigo — El palo del molinero — sin sueldo y sin pregunta, que para eso está la cuadrilla de verdad.
Encontró portón, encontró perros, encontró vecinos — y no la cuenta que traía hecha. La cuadrilla se volvió vencida, dejando 39 monedas en aperos sobre el barro.